Rodri1991
Existen distintas formas de acercamiento a nuestro espacio interior. Algunas tienen su base en acciones voluntarias y conscientes, y otras en distinto tipo de experiencias; vivencias que son en esencia reveladoras, y que nos llevan a querer profundizar interiormente, buscar adentro las respuestas que necesitamos para recuperar nuestra autenticidad, para reconectar con lo que realmente somos y así, poder crecer y evolucionar desde la claridad que reside dentro del dolor o el sufrimiento.
Ahondar entre nuestros resquicios representa un acto de honestidad, de amor, de lealtad hacia uno mismo; un viaje hacia la búsqueda de nuestra verdad, que latente, dentro del silencio, ajena al tiempo en el que nos movemos, espera a sernos revelada y escuchada. Nos aguarda mientras seguimos sumergidos en la inercia de un día a día que nos empuja a través de ese tiempo que a menudo nos resulta tan pesado y agotador.
Entonces, llega ese momento en el que nos sorprendemos respirando agitados, inmersos en medio de una espiral ficticia y abrumadora que nos impide ver lo que ocurre tras el telón que la sociedad y el mundo en el que vivimos hoy en día nos levantan. Dicho esto, se me vienen a la cabeza estas palabras del personaje de Tom Hanks, Chuck Noland, poco antes de que el destino le colocara en esa isla que tanto le cambiaría la vida, en la película «Náufrago»: «Vivimos y morimos en función del tiempo». Y así es, vivimos siguiendo el compás de las agujas de un reloj, que algún día marcará la hora que hará sonar nuestra campana.
Pero más allá de esta línea temporal, existe una realidad que transcurre invisible a los ojos de la inconsciencia y del plano material, donde todo se ralentiza y lleva un ritmo más armonioso y limpio. Un universo que solo se ilumina cuando finalmente nos descubrimos ante nosotros mismos y nos hablamos con honradez y respeto, cuando nos aceptamos, cuando logramos entender que lo que nos hace vulnerables también nos hace reales, y por ello debemos abrazar nuestra fragilidad.
Pero para que este universo se ilumine es necesario tomar consciencia y abrir la mente. Algo que nos puede ayudar mucho a que seamos seres más conscientes es la meditación. La meditación ayuda de una manera sustancial, porque hace que nos enfoquemos en el momento presente, hace que nos demos cuenta de donde nos encontramos y de nuestras circunstancias. Con la práctica de la meditación, desarrollamos y ejercitamos nuestra concentración y enfoque, y aunque es una técnica que requiere de bastante tiempo y dedicación para el logro de resultados, es una disciplina con la que podemos llegar a obtener un verdadero equilibrio y estabilidad mental.
También lo es practicar la atención plena, escucharnos: escuchar lo que sentimos. La atención plena básicamente es un tipo de meditación que consiste en concentrar toda nuestra atención en las señales, tanto físicas como emocionales.
Para trabajar la atención plena resultaría interesante primero trabajar a nivel mental, sobre nuestros pensamientos. Tratar de reducir el ruido en nuestra mente, intentar rebajar el poder de atracción que aquellos ejercen sobre nosotros.
Resulta muy significativo (al menos para mí lo fue) el hecho de entender finalmente que no somos lo que pensamos, que somos mucho más que eso. Cuando te sales del plano mental, redescubres todo lo que se encuentra a tu alrededor, adviertes su esencia, no juzgas ni pones etiquetas a lo que te rodea. Percibes que todo es como es y simplemente fluyes con ello, lo aceptas todo en su forma. Comienzas a darte cuenta de que no vives en tu mente, que es tu mente la que vive en ti, y eso cambia por completo las reglas del juego. Porque entonces, comienzas a ser consciente de que esas creencias que te limitaban, de que esos pensamientos que te castigaban, pueden seguir pasando por tu mente, pero ya no dejas que calen dentro de ti, porque tú estás por encima de todo eso: no dejas que te afecten porque ya no te identificas con ellos, ya no vives en tu cuarto, saliste afuera.
Lo que se consigue al tener un entendimiento profundo de todo esto es limitar en mucho el dolor o la angustia que uno puede llegar a sentir en determinados momentos, puesto que la angustia y las emociones que muchas veces nos perturban, nacen y viven en nuestra mente, y el hecho de conseguir salirse de ese plano hace que no dejemos que esa energía penetre en nosotros.
Cuando tomamos la determinación de emplearnos en nosotros mismos y acercarnos a nuestro interior, caminamos hacia la reconexión, caminamos hacia la autenticidad. Este es un proceso de redención y de perdón, que nos trae como consecuencia la paz y la calma; puesto que cuando uno parte desde lo que realmente es, cualquier tipo de temor o de miedo desaparece, porque todo nace desde sus valores más nítidos y genuínos. Vive en lo que nunca muere.
Todos tenemos la oportunidad de advertir toda esa belleza que se encuentra en la efímera eternidad que se desvanece cuando seguimos la velocidad de nuestra mente. Seamos capaces de sostenerla a través de la práctica del autoconocimiento, la introspección y el amor incondicional hacia lo que somos.

Wow! Muy bien escrito! Tengo muchas ganas de leer más posts!
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Me declaro fan de tu Blog Rodri! Me encanta!
» lo que nos hace vulnerables también nos hace reales, y por ello debemos abrazar nuestra fragilidad.»
👌
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Muchas gracias Leti! Me alegro de que te haya gustado!!☺️☺️
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💗
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