Reos y verdugos

Cada vez que actuamos en contra de lo que sentimos y pensamos, y dejamos de ser ìntegros; cada vez que no nos hacemos caso, cada vez que renunciamos y nos decimos «no», siempre que acabamos escogiendo senderos distintos a los que queremos tomar y vamos en contra de nuestros principios y convicciones, cada vez que no nos tratamos con el cariño y el amor que nos merecemos, nos estamos faltando al respeto. Nos estamos deshonrado y en consecuencia, nos fallamos y nos defraudamos.
Cuando esto ocurre le estamos poniendo una camisa de fuerza a nuestra esencia y desconectada de nosotros la condenamos al olvido.
Entonces, el olvido la hace delirar y acabamos perdiendo la razón, la cordura se desvanece, sentimos la fragilidad y el miedo, y finalmente, la presión que todo esto ejerce sobre nosotros, nos rompe. La oscuridad se sobrepone a la belleza y al amor que nos debería de estar inundando.
Prisionera en el interior de su propio verdugo, observa como la luz que la debería de estar iluminando se vuelve cada vez màs tenue, y bajo el filo de nuestra indiferencia termina siendo ejecutada.
El dolor y el sufrimiento que muchas veces podemos llegar a sentir es su grito y forma de pedirnos ayuda, pues solo nosotros a través de la experiencia y el entendimiento profundo, podremos finalmente abrir su cerrojo y liberarla de su cautiverio.
Sentir que nunca vamos a estar solos porque tenemos nuestra compañía en este viaje, ser disciplinados y poner empeño en acabar con la soledad del alma, es lo que condonarà nuestra pena y limpiarà nuestros días.

AUTOCONOCIMIENTO

Rodri1991

Si queremos que nuestra vida transcurra en el presente, uno de los principales puntos en que debemos focalizarnos es en trabajar el autoconocimiento. Este es un aspecto básico para llegar a realizarnos como personas y como seres humanos, ya que a partir de saber quiénes somos, llegaremos a saber lo que queremos. Le daremos a nuestra vida un sentido, un propósito que nacerá desde la naturalidad de nuestras convicciones más puras.  

Mediante este proceso reconocemos la vida que tiene lugar en nosotros. Nos embarcamos en un viaje de descubrimiento, profundización, atención,  escucha,  entendimiento,  aceptación, integración y armonización. Sacamos así a la luz todo ese mecanismo inconsciente que está esperando a que lo descubramos y profundicemos en él para esclarecer toda esa verdad que reside en nuestro interior.

Para emprender este viaje es necesario aprender a fijar la atención y agudizar la escucha. La atención es poder. Todo aquello que absorba nuestra atención tiene poder sobre nosotros: un pensamiento, un cuadro, un paisaje…, cualquier cosa que cautive nuestro foco de atención pasa a ser en ese momento nuestro mundo entero. Abandonamos esta realidad, nos abstraemos de forma inconsciente y nos sumergimos en otros planos. Por ello, el autoconocimiento es una vía de recuperación de ese poder: nos devolvemos el poder a nosotros mismos cuando de manera consciente y voluntaria dirigimos la atención a un punto o a otro. Así, podemos reconducirla a lo que sentimos, a lo que pensamos, a la manera en que actuamos, a la forma en que nos comportamos, etc.

Cuando tomamos esta actitud, pasamos a ser observadores, salimos de cualquier condicionamiento (ya sea interno o externo) y nos desenvolvemos desde la concentración. Desde la concentración y la escucha observamos nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras sensaciones y nuestras reacciones fisiológicas a esos patrones. Desde la paz y la calma que brota desde el centro de nuestra esencia, comprendemos, aceptamos y abrazamos lo que somos; integramos todo aquello que tenemos más apartado, y aprendemos a vivir en armonía con todo ello.

El autoconocimiento es el principio de toda transformación, puesto que si profundizamos hasta llegar a nuestras raíces, podremos crecer desde el entendimiento de lo que necesitan y floreceremos en un espacio mucho más cierto, firme y claro.

Esta práctica conlleva un proceso de sanación y reunificación. Sanamos cuando al fin nos dirigimos hacia nuestro encuentro y dejamos de darnos la espalda, cuando nos reconocemos y nos validamos. Sanamos cuando dejamos de hacernos daño y desde el cariño comenzamos a honrarnos.

Es entonces cuando nos reunificamos con todo lo que nos conforma y alcanzamos un grado de libertad mucho mayor, puesto que a partir de ese momento comenzamos a vivir desde una comprensión más profunda de lo que somos, llegamos a tener una concepción completamente distinta sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea.

Las puertas de un universo más intenso, amplio y transparente se abren cuando decidimos mirar hacia dentro y avanzar entre nuestras grietas.

RECONECTANDO CON LO QUE SOMOS

Rodri1991

Existen distintas formas de acercamiento a nuestro espacio interior. Algunas tienen su base en acciones voluntarias y conscientes, y otras en distinto tipo de experiencias; vivencias que son en esencia reveladoras, y que nos llevan a querer profundizar interiormente, buscar adentro las respuestas que necesitamos para recuperar nuestra autenticidad, para reconectar con lo que realmente somos y así, poder crecer y evolucionar desde la claridad que reside dentro del dolor o el sufrimiento.

Ahondar entre nuestros resquicios representa un acto de honestidad, de amor, de lealtad hacia uno mismo; un viaje hacia la búsqueda de nuestra verdad, que latente, dentro del silencio, ajena al tiempo en el que nos movemos, espera a sernos revelada y escuchada. Nos aguarda mientras seguimos sumergidos en la inercia de un día a día que nos empuja a través de ese tiempo que a menudo nos resulta tan pesado y agotador.

Entonces, llega ese momento en el que nos sorprendemos respirando agitados, inmersos en medio de una espiral ficticia y abrumadora que nos impide ver lo que ocurre tras el telón que la sociedad y el mundo en el que vivimos hoy en día nos levantan. Dicho esto, se me vienen a la cabeza estas palabras del personaje de Tom Hanks, Chuck Noland, poco antes de que el destino le colocara en esa isla que tanto le cambiaría la vida, en la película «Náufrago»: «Vivimos y morimos en función del tiempo». Y así es, vivimos siguiendo el compás de las agujas de un reloj, que algún día marcará la hora que hará sonar nuestra campana.

Pero más allá de esta línea temporal, existe una realidad que transcurre invisible a los ojos de la inconsciencia y del plano material, donde todo se ralentiza y lleva un ritmo más armonioso y limpio. Un universo que solo se ilumina cuando finalmente nos descubrimos ante nosotros mismos y nos hablamos con honradez y respeto, cuando nos aceptamos, cuando logramos entender que lo que nos hace vulnerables también nos hace reales, y por ello debemos abrazar nuestra fragilidad.

Pero para que este universo se ilumine es necesario tomar consciencia y abrir la mente. Algo que nos puede ayudar mucho a que seamos seres más conscientes es la meditación. La meditación ayuda de una manera sustancial, porque hace que nos enfoquemos en el momento presente, hace que nos demos cuenta de donde nos encontramos y de nuestras circunstancias. Con la práctica de la meditación, desarrollamos y ejercitamos nuestra concentración y enfoque, y aunque es una técnica que requiere de bastante tiempo y dedicación para el logro de resultados, es una disciplina con la que podemos llegar a obtener un verdadero equilibrio y estabilidad mental.

También lo es practicar la atención plena, escucharnos: escuchar lo que sentimos. La atención plena básicamente es un tipo de meditación que consiste en concentrar toda nuestra atención en las señales, tanto físicas como emocionales.

Para trabajar la atención plena resultaría interesante primero trabajar a nivel mental, sobre nuestros pensamientos. Tratar de reducir el ruido en nuestra mente, intentar rebajar el poder de atracción que aquellos ejercen sobre nosotros.

Resulta muy significativo (al menos para mí lo fue) el hecho de entender finalmente que no somos lo que pensamos, que somos mucho más que eso. Cuando te sales del plano mental, redescubres todo lo que se encuentra a tu alrededor, adviertes su esencia, no juzgas ni pones etiquetas a lo que te rodea. Percibes que todo es como es y simplemente fluyes con ello, lo aceptas todo en su forma. Comienzas a darte cuenta de que no vives en tu mente, que es tu mente la que vive en ti, y eso cambia por completo las reglas del juego. Porque entonces, comienzas a ser consciente de que esas creencias que te limitaban, de que esos pensamientos que te castigaban, pueden seguir pasando por tu mente, pero ya no dejas que calen dentro de ti, porque tú estás por encima de todo eso: no dejas que te afecten porque ya no te identificas con ellos, ya no vives en tu cuarto, saliste afuera.

Lo que se consigue al tener un entendimiento profundo de todo esto es limitar en mucho el dolor o la angustia que uno puede llegar a sentir en determinados momentos, puesto que la angustia y las emociones que muchas veces nos perturban, nacen y viven en nuestra mente, y el hecho de conseguir salirse de ese plano hace que no dejemos que esa energía penetre en nosotros.

Cuando tomamos la determinación de emplearnos en nosotros mismos y acercarnos a nuestro interior, caminamos hacia la reconexión, caminamos hacia la autenticidad. Este es un proceso de redención y de perdón, que nos trae como consecuencia la paz y la calma; puesto que cuando uno parte desde lo que realmente es, cualquier tipo de temor o de miedo desaparece, porque todo nace desde sus valores más nítidos y genuínos. Vive en lo que nunca muere.

Todos tenemos la oportunidad de advertir toda esa belleza que se encuentra en la efímera eternidad que se desvanece cuando seguimos la velocidad de nuestra mente. Seamos capaces de sostenerla a través de la práctica del autoconocimiento, la introspección y el amor incondicional hacia lo que somos.

EL INICIO DEL CAMINO

Rodri1991

¡¡Muy buenas a todos!!, con este post quiero dar la bienvenida a aquellos que se vayan pasando por este espacio, al que con estas letras comienzo a dar contenido.

Mi intención con esta primera toma de contacto es presentarme un poco y hablar sobre la temática de este blog, aunque creo que el título es ya lo suficientemente revelador como para que os podáis ir haciendo una idea:) .

Pues bien, me llamo Rodrigo, tengo 28 años y nací en Mieres, (Asturias). Crecí y me crié en esta pequeña localidad rodeada de naturaleza y paisajes bonitos, a los que siempre es bueno recurrir de vez en cuando.

Sobre mí os puedo decir que soy una persona abierta, sencilla y a la que le gusta tener un trato cercano con los demás. La verdad es que desde pequeño me ha llamado mucho la atención el aspecto humano, y de ahí (junto con otros factores que también tuvieron un papel más que importante e influyente en mi evolución como persona) que mi interés por la psicología y por la necesidad de entendimiento de todo aquello que nos rodea y que a veces solo percibimos cuando algo nos hace parar, nos sienta, y nos da la profundidad necesaria para ver las cosas de una manera distinta, desde otro plano, no hiciera más que crecer y alimentarse.

Dicho esto, tengo que poner de manifiesto también que ya hacía tiempo que la idea de abrir un medio de expresión donde plasmar mis pensamientos, mis experiencias, mis opiniones o mis puntos de vista sobre aspectos tales como la apertura de la consciencia, la meditación, o acerca del impacto trascendental que determinadas vivencias pueden ejercer sobre la vida de una persona, venía ya de hace tiempo, conque finalmente me he decidido a abrir este blog donde iré compartiendo con vosotros todas mis escrituras.

Pues con esto doy por finalizada esta primera entrada, que aunque algo escueta creo que simplifica un poco todo lo que quería decir en estas líneas. Me despido y os leo abajo si queréis dejar algún comentario;), ¡hasta la próxima!